Papá


En el último año no he escrito mucho. No es que no haya tenido ganas de contar cosas, símplemente no he estado animada a hacerlo.

Son tantas las cosas que he podido contar en este último año que no se ni por donde empezar.

Hoy hace justo un año que me fui a tomar algo con mi padre a una terraza por última vez.

Era domingo, JP, M y yo fuimos a comer a casa de mis padres para estar con ellos. Manolo se encontraba regulín después de la de quimio del día 1. Parecía que ese día no querría ir a tomar algo a La alcaparra. Nos volvimos a casa y al rato llama mamá: Elena, papá tiene ganas de ir a tomar un refresco a la terraza de La alcaparra, ¿Te vienes?.

JP se quedó durmiendo a M y yo me acerqué a tomar una shandy con mis padres y mis tíos KiKo y Sagrario. Ahora se que mi padre se estaba muriendo, en esos momentos sólo pensaba que la quimio le estaba sentando peor según pasaban los días.

Ahora se que mi padre tenía el hígado destrozado, pero yo vi cómo mi padre hizo un esfuerzo enorme para beberse un aquarius y tomarse un montado de lomo. Ahora se que él sabía que se estaba muriendo y que decidió acompañarme a casa después de tomarse su último refresco en la terraza de La alcaparra.

Esa noche pasé una buena noche, preocupada, pero contenta porque había visto a mi padre comerse un montado de lomo, haciendo descansos entre mordisco y mordisco, y apoyándose en el servilletero, pero no dejando nada.

Él no pasó una buena noche, era su última noche y la vivió acompañado de mi madre y de mi hermano Manu, sufriendo, sin ser consciente de lo que decía y de lo que sentía. Ellos tampoco sabían que sería la última noche con mi padre, pero lo fue, porque a la noche siguiente moriría.

Al día siguiente por la mañana tenía control con el oncólogo para ver cómo andaba la bilirrubina. Yo me fui al trabajo, y no me llegaban noticias de mi padre. Ojalá nunca hubieran llegado…

Acababa de entrar a clase de historia, y por fin sonó el teléfono: Elena vente para el hospital, papá está muy malito.

Ahí todavía no era consciente de que mi padre se moría. Fue al médico a hacerse unos análisis, pero se quedó ingresado en la planta de oncología.

Ahora se que le dejaron en una habitación donde nadie molesta porque los que allí están van a morir, morir tranquilos, sin compañeros de habitación, tan sólo con la familia y los amigos.

Estaba sedado, tan frágil, pero tan Manolo, con su boca torcida, sus pobladas cejas, sus cicatrices, sus bonitas manos, sus manchas sobre la palma…..tan delgado, tan ausente…

JP y yo fuimos a casa un momento a comer algo y a ver a Martina. Veinte minutos después me llamaron para decirme que papá había empeorado, le estaban dando la extrema unción.

Todavía no podía creerme que mi padre se moría. Tan sólo fue a hacerse unos análisis, no a morirse, no a que le ingresaran en la habitación de la muerte.

Estuve a su lado hasta las 03:15 de la mañana, hasta que su corazón se detuvo. Le tenía cogido de la mano, le besé, le hablé, le dije lo mucho que le quería, lo mucho que Martina le quería…….pero él sigue a mi lado, y si no sigue, yo pienso en él como si estuviera, y sigo esperando sus llamadas a las 11:00(¡papá, que estoy trabajando!, ah, si?, claro, papá, como todos los días a estas horas. Vale, pues voy a verte en el recreo, que he visto una cosa en el Lidl) y sigo esperando los toques en la pared cada vez que suena el ascensor,……. y sigo esperando que me pregunte por el facebook si vamos a comprar al Ahorramás, …..pero por mucho que espere no aparecerá, y aunque sea consciente de ello, eso no lo hace más fácil.

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Acerca de ladeloszapatitosrojos

Mamá de Martina, pareja de JP e intérprete de lengua de signos española.
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3 respuestas a Papá

  1. Pilar Cieza Escribano dijo:

    Tu padre, estoy segura que estaba muy orgulloso de tener una hija como tú, lo demostraban sus hechos .Asi es que debes estar tranquila que su vida junto a tí tuvo mucho sentido para él.besitos

  2. Muy bien, has escrito. Y como escribir es como llorar, las vocales son tus lágrimas y las consonantes el amor que os teníais.

  3. parael dijo:

    No soy bloguero, me aburre leerlos y siempre he pensado lo faltos que están de que les escuchen las personas que publican en blogs personales. Pero estas palabras me han emocionado. Soy compañero de profesión y tengo una preciosa niña de dos años. Estaba buscando comentarios acerca de mi kindle, recién regalada, y he leído esto. Mucha suerte en todo y ojala transmitas en clase la sensibilidad que transmiten aquí.

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