Una mala noche


Hoy ha sido una de las peores noches que he tenido desde que fui madre. Se juntan dos cosas, por un lado Martina está malita y ha tosido varias veces lo que hace que mi preocupación aumente cada vez que la oigo toser y que no me deje descansar tan bien como me gustaría. Y por otro lado está el hecho de que es la primera vez que ha dormido en su cuarto, en su camita, esa pequeñita, de su medida, que hasta ahora sólo había usado para dormir la siesta.

No es que hayamos dormido muy separadas. Estamos de obras y esta semana empiezan a quitar el gotelé en nuestra habitación, así es que, ayer por la tarde, desmontamos cuna y llevamos nuestro canapé con nuestro colchón a la habitación de Martina. Estamos separadas por un metro escaso, pero ese metro ayer se convirtió en un abismo.

Martina tiene 32 meses, en ese tiempo siempre hemos dormido la una al lado de la otra. Ella en su cuna, pero a mi lado, bien cerquita, tanto que a veces apoyaba su piernecita sobre mi tripa o su mano acababa tocando mi pelo. Tanto que podía olerla, oír su respiración e incluso notar si tenía fiebre. Tanto que la mayoría de las noches no se si me ha abierto el pijama y ha tomado teta o si ha dormido del tirón. Tanto que el metro que nos separó ayer se convirtió en un abismo que no me dejaba dormir, que no me dejó descansar, que hizo que la echara de menos.

Seguimos en la misma habitación, los tres cerca, durmiendo bien juntitos y durante toda la noche no hacía nada más que pensar en cogerla, traerla con nosotros, entre nosotros, tenerla cerca y poder besarla y acariciarla, pero se que no le gusta y que nos diría que quiere estar en su cama, eso si, cerca de nosotros y sabiendo que estamos a su lado, porque si no, nos echa de menos, algo que nos repite a diario, cuando nos vamos al trabajo, cuando uno sale a hacer un recado o simplemente cuando el otro va al baño, porque le gusta que estemos cerca pero sin invadir demasiado su espacio.

Estaremos así dos o tres semanas, y en ese tiempo me tendré que acostumbrar y me tendré que concienciar de que nuestro bebé se hace mayor, y de que la cuna se le está quedando pequeña y que en su cama va a estar mucho mejor.

Dos o tres semanas, no se si serán suficientes. Quizás necesite más tiempo de adaptación del que necesitan los niños y las niñas cuando empiezan el cole.

Y pasarán dos o tres semanas y quizás no esté preparada y quizás volvamos a montar la cuna.

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Acerca de ladeloszapatitosrojos

Mamá de Martina, pareja de JP e intérprete de lengua de signos española.
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