La lactancia


Soy el envase original de la leche que mi hija toma desde hace 20 meses y medio.

Mi relación con la lactancia materna comenzó hace 6 años y medio.

En abril del 2004 me hicieron una reducción de pecho y una de las advertencias que me hizo la cirujana fue que no podría dar el pecho si algún día me animaba a tener familia.

En aquellos momentos no me pareció algo decisivo como para no hacer algo con lo que llevaba soñando desde la adolescencia, una operación de la que no me arrepiento lo más mínimo y que cambió mi vida para bien, dejando atrás unos dolores horribles de espalda y unos tirones en el cuello que me hacían tener problemas para conciliar el sueño.

Cuatro años y medio después de la operación me quedé embarazada. A partir de ese momento me puse a visitar páginas de Internet buscando información sobre embarazo. En una de ellas, no recuerdo cuál, leí un articulo sobre la importancia de la lactancia materna.

Desde la operación no me había vuelto a plantear cómo alimentaría a mis hijos y al leer el artículo, me di cuenta de la importancia que tenía y me asaltó la duda de si podría o no dar el pecho.

Según mi cirujana la respuesta era fácil, no, no debería  intentarlo, simplemente un no tajante, rotundo, y por suerte, sin efecto.

Ahora sólo me quedaba leer sobre la lactancia en general, por suerte me dejaron el libro de Carlos González, “Un regalo para toda la vida”, que aunque mencionaba muy de pasada el tema, me hizo conocer y aprender mucho sobre  la lactancia. También busqué artículos y estudios sobre lactancia y reducción de pecho y no encontré demasiado, pero si lo suficiente como para pensar que podría hacerme con ello. Me metí en foros, compartí experiencias, pregunté dudas, contacte con asesoras de lactancia, visité los talleres cuando apenas me quedaban semanas para dar a luz y todo me hacía estar cada día más motivada para intentar alimentar a mi hija con mi leche, su leche, el alimento que ha hecho subsistir durante milenios a los seres humanos, la leche de su misma especie.

Pregunté sobre la posibilidad de dar el pecho al médico de cabecera, a la enfermera, la matrona, la ginecóloga y de nuevo a la cirujana que me operó.

Las respuestas eran alentadoras de todos los profesionales excepto de la cirujana y la ginecóloga, que consiguieron que no las volviera a preguntar. Al resto, según iba avanzando el embarazo les iba comentando los cambios que se producían en mi pecho y que me iban aportando esperanzas sobre la lactancia. (cambio de color de  la areola, secreción de calostro, aumento de pecho)

Cuando el parto se acercaba mi pareja y yo hablamos sobre la alimentación del bebé. Teníamos claro que queríamos que fuera lactancia materna, pero también teníamos muy claro, que si finalmente se cumplían los pronósticos de la cirujana y la ginecóloga, asumiríamos una lactancia artificial de la manera más natural posible.

Después de un parto duro, con una dilatación larguísima, pudimos hacer el piel con piel, y aunque Martina se tuvo que quedar con el padre mientras me cosían, tras una hora pude ponerla al pecho. En esos momentos, con la sensibilidad a flor de piel, me asaltaron dudas de mi capacidad, pero el asesoramiento de todo el personal del paritorio y de la planta después, me hicieron ver que podría con ello.

En todo momento las enfermeras y auxiliares me animaron y me alentaron a dar el pecho ya que el calostro estaba saliendo y si salía calostro, saldría la leche.

Yo estaba muy muy animada, pero tenía el pecho muy ingurgitado y el mismo día que me dieron el alta me acerqué al taller de lactancia del Centro de Atención Primaria “La Solana”. Esa fue, sin lugar a dudas, la mejor decisión que pude tomar y Yayo, la enfermera responsable del taller me asesoró y yo me hice fiel al taller. Aún hoy, sigo yendo cada martes.

A los 3 días de vida, a Martina le ingresaron por ictericia, los horarios rígidos y un comentario desafortunado por parte de una de las enfermeras hicieron que mi pareja y yo nos planteáramos comenzar con una lactancia mixta, por suerte, eso nos dio fuerza para afrontar la lactancia con más ganas y tras una semana de prueba con LME vimos que la niña cogía muy bien de peso. Ahí acabaron nuestras preocupaciones y comenzamos a disfrutar de la lactancia. No he tenido ni un solo problema de grietas, ni dolores, ni mastitis, ni falta de leche, ni leche de mala calidad, ni agua en vez de leche, ni todas esas cosas que la gente suele presagiar, por qué? Porque he seguido mi instinto, porque me he asesorado, porque me he informado, porque ante cualquier duda no he dudado en preguntar y por todo eso Martina estuvo con LME hasta los 6 meses. A partir de ahí empezó con cereales, verduras  y poco a poco distintas carnes. La fruta no era de su agrado y hasta hace unas semanas, apenas la probaba.

Cuando la gente me pregunta que si sigo teniendo leche, les digo que claro, que por supuesto y que una cosa está clara, no es casualidad que todas las que vamos a los talleres consigamos una lactancia materna prolongada, más bien, es que somos madres informadas.

Tengo la suerte de que mi incorporación al trabajo fue muy fácil. Tras las 16 semanas de baja, el mes de lactancia y casi un mes de vacaciones, pedí un mes de excedencia, de esta manera me aseguraba que Martina no tendría que tomar otra leche y que cuando yo empezara a trabajar ya tomaría otros alimentos que podrían dárselos mientras yo trabajara.

Finalmente me incorporé cuando ella tenía 7 meses. Los primeros días fueron muy duros, no quería separarme de ella, me daba una pena horrible estar lejos de ella, pero no quedaba otra. Al quedarse con los abuelos, estaba muy tranquila. Le daba el pecho justo antes de irme, y he tenido, y tengo la gran suerte de que todos y cada uno de los días me la llevan en mi rato del café para que le pueda dar una toma.

Es una media hora que puedo estar con ella, jugar, besarla, quererla, abrazarla y por supuesto alimentarla.

Parece que la sociedad no nos lo pone fácil, pero debemos ser capaces de buscar soluciones que se adapten a nuestra situación y que nos hagan poder disfrutar de algo tan maravilloso como la lactancia.

A menudo oigo comentarios de madres que dejaron de dar el pecho cuando se incorporaron al trabajo y yo siempre pienso lo mismo: ¿No tiene el día suficientes horas cómo para seguir dando el pecho las horas que no trabajas? Entiendo que una persona a jornada completa añadiendo dos horas de transporte esté fuera de casa 10 horas, siguen quedando 14 horas, horas suficientes como para seguir dando el pecho. En las horas que no está la madre se le puede administrar otros alimentos, si ya tienes los 6 meses, y si no, te puedes ir haciendo con un buen fondo de leche congelada que se le puede dar en esas horas que la madre no está.

Si no, se puede recurrir a la LA en esas horas, pero sigue teniendo 14 horas en las que se puede hartar de la leche que, sin lugar a dudas, será la que más le gusta.

 

Creo que la lactancia te hace ver la vida de otra manera, te hace darte cuenta de lo importante que es la familia, el amor, el cariño. Es una sensación de placer que empieza con las primeras miradas de tu hijo, continua con los momentos que suelta el pezón para regalarte una sonrisa y culmina en el momento que dice teta y empieza a dar besitos a tus tetas,  sus tetas,  su apoyo,  sus amigas, sus compañeras.

 

Anuncios

Acerca de ladeloszapatitosrojos

Mamá de Martina, pareja de JP e intérprete de lengua de signos española.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a La lactancia

  1. Pingback: Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya

  2. Pingback: Talleres de lactancia | ladeloszapatitosrojos

  3. Yuri dijo:

    Hola.

    Me alegro que tras la operación pudieras dar de mamar a tu hija =)

    Yo estoy ahora pensando en hacerme la reducción de pecho y he abierto un blog (la pena es que es en blogger), me gustaría que participaras con tu opinión y experiencia. http://elprocesodemicambio.blogspot.com/

    Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s